En la temporada 1992, Toyota puso a la disposición de Sainz el Celica Turbo 4WD Edición Limitada, una serie de cinco mil unidades numeradas y firmadas por el piloto español que demostraban hasta qué punto era considerado por la dirección de la marca japonesa. Un coche muy bonito para el momento y que a la hora de correr le dio los resultados esperados.
La primera alegría llegó en el Rally Safari donde el ritmo impuesto por Carlos Sainz en los inicios tuvo sus frutos en una sequísima edición de la prueba africana, que acabó inscribiendo en su propio palmarés. Pero las enseñanzas de la sabana no sirvieron de nada. Ni en Córcega, sobre cuyo asfalto suspensiones y neumáticos trabajaron cada uno por su cuenta y riesgo, ni en Grecia, punto realmente bajo d
e la temporada, donde los tres pilotos del TTE quedaron fuera de carrera después de sendos accidentes cerrándose de nuevo la puerta a la marca japonesa en el Mundial de Marcas.

Carlos Sainz en Portugal
Pensando en las escasas, pero reales posibilidades de Carlos Sainz en el título de Pilotos, Toyota acudió de nuevo en solitario a Nueva Zelanda ante la indiferencia del equipo Lancia, logrando el español su tercer triunfo consecutivo. Pero, en Argentina la presencia de Didier Auriol fue suficiente para imponerse al piloto de Toyota que a pesar de mantener una ventaja de doce puntos gracias a su segundo lugar, contaba con dos participaciones más en su haber que el de Lancia. Por esa razón, Caros Sainz dejó su puesto en el Rally de los 1000 Lagos al finlandés Markku Alen.
En el RAC de Inglaterra. Tres pilotos separados por tres puntos, lo que significaba que quien quedara por delante de los demás sería el nuevo campeón del mundo. Sainz preparó la prueba británica a conciencia y la lideró desde el inicio hasta llegar a los embarrados bosques de Gales donde emergió Colin McRae y su Subaru y se hundieron los Lancia, necesitados de un neumático más estrecho. Más tarde en Escocia una bujía defectuosa apartaba definitivamente a un incrédulo Auriol y Kankkunen se salía ligeramente en la última mañana, cediendo triunfo y título a un extrañamente tranquilo Carlos Sainz. En definitiva, Carlos abandonó solo en una (Acrópolis) de las once fechas disputadas en este año y venció en cuatro de ellas.
De esa manera Sainz alcanzaba su segundo Campeonato del mundo de pilotos, demostrando una vez más su calidad para correr en distintos tipos de suelos. Ese año se dio el gusto de ganar nada menos que el exigente Safari de Kenia y la prueba de Cataluña, para la alegría de todos los españoles
En el ámbito personal tampoco quiso desentonar y para hacer de 1992 un año memorable se casó con Reyes Vázquez de Castro.